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La verdad sobre viajar solo

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Mochilero

La verdad sobre viajar solo

Hay un lado crudo de viajar solo, y me gustaría hablarte al respecto, no para que no lo hagas, sino para que tomes una decisión consciente de todo lo que te esperará en esta travesía.

En muchas ocasiones me encuentro viendo videos o fotos de viajeros que emprenden su camino en solitario ilustrando esta experiencia como algo único, perfecto, armónico.  Algo que cualquiera puede realizar siempre y cuando se lo proponga, pues en su narrativa no hay contras, solo beneficios, pero la verdad no siempre es así.

Hay tanto entusiasmo como miedo.

Cuando empiezas a planear ese primer viaje en solitario la adrenalina que corre tu cuerpo te hace sentir más vivo que nunca. Devoras la internet queriendo encontrar todos aquellos lugares a los que tienes que ir, dónde probar el mejor café, dónde tomar la mejor fotografía, y tu mente empieza a crear escenarios perfectos en el cual tu viaje resultara como el de todos esos instagramers a los que no pierdes de vista. Pero una vez pones el primer pie en ese avión o autobús que te llevarán a tu destino, las mariposas en el estómago que hace menos de dos minutos representaban entusiasmo, ahora empiezan a convertirse en nauseas.

Te das cuenta que el asiento del autobús no es tan cómodo como esperabas, que al abordar el avión tendrás que compartir el espacio con dos personas desconocidas, que a diferencia de lo que imaginabas, no son jóvenes de tu edad que emprenderán la misma aventura que tú y con los que establecerás amistad de inmediato.

Los nervios empiezan a crecer conforme te acercas a tu destino, así como las dudas. ¿Qué pasará si no abordo con tiempo mi trasbordo? ¿Y si me bajo en algún sitio incorrecto? ¿Mi inglés será suficiente para darme a entender?

Cada vez el miedo empieza a comerse tu entusiasmo y por un instante te cuestionas si viajar solo fue tan solo un gran error. Entonces llegas a tu destino, sigues completo, al final el avión no se ha caído o el autobús no se ha averiado en el camino, todo parece ir bien y una vibra de positivismo empieza a inundarte nuevamente.

Te perderás

A veces, sin importar que hayas descargado cuantas guías y mapas pudiste encontrar, inclusive aun cuando sepas que vas en la dirección correcta, te sentirás perdido. Quizá geográficamente vayas por buen camino, toda tu preparación valió la pena, pero algo dentro de ti te hace sentir fuera de lugar. Piensas en ti como un extraño, una pieza que no encaja al cien por ciento en ese sitio y pese a que ya te aseguraste por enésima vez que vas bien, esa sensación no te deja tranquilo. Y es que, quizá sea cierto, quizá no encajes en la cultura, las costumbres, el lenguaje o las tradiciones de ese lugar en específico, por lo tanto, deberás abrir muy bien tus ojos y tratar de absorber tanto conocimiento como te sea posible. Hacer lo que los romanos en Roma, como quien diría, para que poco a poco te vayas fundiendo con ellos.

Esto a la larga te dejará muchas enseñanzas y logrará despertar en ti un sentimiento de empatía y entendimiento que no sabías que podrías alcanzar. Es entonces cuando empiezas a percibir las carencias y virtudes de tu propio origen. Realizas comparaciones a cada instante, y no es que sea malo, sino que es una forma de deconstruir y asimilar toda la información que tus sentidos reciben en esos instantes para poder comprenderla y adaptarte a ella en lo medida de lo posible. Al pasar las horas, dejarás atrás aquella sensación de desasosiego y podrás disfrutar más tranquilamente de tu viaje.

Te vas a decepcionar

Tal vez cuando empiezas a recorrer la ciudad el clima no te favorece, o quizá las fotografías que viste en internet no ilustraban realmente el escenario al cual te enfrentarías en vivo y a todo color. Quizá no te sientas tan maravillado como esperabas sentirte y puede que eso despierte en ti una sensación de culpa por no disfrutar el viaje, por encontrarte haciendo lo que muchos esperan o desearían poder hacer, y ahí estas tú, quejándote.

Déjame decirte que no tienes por qué sentirte mal, no todo destino es para todos y no porque “todo mundo” encuentre belleza en ese monumento en específico, tienes que hacerlo tú también. Para gustos hay colores, y es preferible ir descubriendo que es lo que te atrae de diferentes destinos y que no. Estoy segura que mientras recorres la ciudad encontrarás lugares y espacios quizá no tan populares que sean especiales para ti, que te harán sentir que todo valió la pena y con ello contribuirás a dar a conocer esos sitios a futuros viajeros como tú.

Puede que te sientas solo

Estar solo y sentirse solo son cosas muy distintas. No por viajar en solitario tienes porque sentirte aislado. Es muy probable que durante tu viaje te encuentres con personas muy interesantes con las que puedas compartir muchas experiencias y aventuras, así como puede que inicies el viaje solo y lo termines solo, y ninguno de los dos es mejor que el otro. El problema real es cuando empiezas a sentirte abandonado, cuando la angustia es grande y el miedo te alcanza.

No todos sabemos estar solos, y no todos están hechos para estarlo. Aprender a estar contigo mismo en ocasiones es más difícil de lo que podrías pensar. Convivir con tus propias inseguridades, tus propios juicios y tus pensamientos, en ocasiones no resulta tan agradable como imaginabas. Pero ahora tienes que enfrentarte a ello. Si en algún momento de tu viaje sientes que no estás listo, que las cosas no están yendo como esperabas, llama a alguien. Cuéntale a esa persona de confianza como te estas sintiendo, lo bueno, lo malo y lo divertido de tu día, quizá él o ella puedan ayudarte a darle a tu viaje otra perspectiva y con ello animarte a seguir con tu recorrido. A veces necesitamos ayuda para apreciar lo que tenemos en frente, y no hay nada de malo en admitir que no podemos hacerlo por nosotros mismos.

Sin duda este viaje en solitario no solo te enseñara historia, geografía y cultura, sino que más importante aún, te ayudará a descubrir cosas de ti mismo que desconocías por completo y con ello, poco a poco lograrás sentirte más libre y más preparado para tu próxima aventura.

Será doloroso

Emprender un viaje en solitario va a doler tanto física como emocionalmente, y es que serás tú contra el mundo. Aventurarse a un viaje así implica caminar mucho, cargar con pesadas mochilas sobre tus hombros, dormir en lugares no tan convencionales y pasar largas horas de pie haciendo filas y todo esto va a repercutir en tu cuerpo en algún momento. Quizá al tercer día veas en tus pies ampollas dolorosas que no te permitirán caminar, o tal vez tu espalda te pida un descanso que no le has dado, tu cuerpo estará molido y a ti no te quedará otra opción que seguir avanzando. Es así como al final extenderás tus limitaciones y te ayudarán a encontrar formas de sobrellevar el cansancio.

Pero el dolor más fuerte es el de las despedidas. Tal vez en tu viaje conociste a la persona más increíble del mundo, o visitaste el lugar más mágico que pudiera existir sobre la tierra, pero en algún momento tendrás que decirles adiós, y puede que aquí, sobrellevar el dolor físico termine siendo más sencillo que el emocional. El duro golpe de realidad te espera en casa y la sensación de tristeza y decepción no tardan en aparecer, pero tienes que aprender a agradecer por el tiempo que pudiste pasar con esa persona o en ese lugar, y entender que tal vez no fue un adiós, sino un hasta luego.

Vas a pasar malos ratos

Hay algo que no siempre cuentan los viajeros al hablar de sus travesías y esos suelen ser los malos ratos, y tengo que decirte que no serán pocos. En tu viaje puede que te encuentres con discriminación, acoso, violencia, robos, y no siempre resultarás exento de pasar por alguno de ellos. Aquí lo único que puedo decirte es que estés preparado tanto para lo bueno, como para lo malo. Siempre ten a la mano algún método de defensa o algún número o persona a quien puedas solicitarle ayuda, y sobre todo, no dejes que una mala experiencia te impida a seguir disfrutando de tu pasión, que es viajar. Pues así como hay gente mala, hay gente y lugares maravillosos que esperan recibirte con los brazos abiertos, deseando enseñarte lo bueno que podemos llegar a ser los humanos.

Ahora que ya sabes lo que te espera, prepara la maleta y emprende ese viaje que tanto has soñado, pues si permaneces en espera de que la persona correcta con quien hacerlo llegue, quizá sea ya demasiado tarde.

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