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Crítica: “El Camino: Una Película de Breaking Bad.” (Sony Pictures Television/AMC/Netflix, 2019)

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Crítica: “El Camino: Una Película de Breaking Bad.” (Sony Pictures Television/AMC/Netflix, 2019)

Seis años después del épico final de la legendaria serie, Breaking Bad, Aaron Paul regresa a darnos un tour de force de su icónico personaje, Jesse Pinkman, mientras responde las preguntas de quienes clamaban por saber qué fue de él tras el sacrificio de su mentor, Walter White, para liberarlo, en lo que se siente como una innecesaria, pero bien hecha y disfrutable despedida.

*Esta crítica no contiene spoilers*

Contexto:

Es difícil establecer el punto exacto en que la nueva era de televisión “prestige” o de calidad “premium” comenzó a romper moldes y a traernos un fenómeno cultural tras otro, perfectamente empacado en la pantalla chica. Algunos lo rastrean hasta Los Soprano, de HBO, que comenzó en 1999, a tiempo para despedir al siglo XX y sus paradigmas cuadrados de los dramas lineales y predecibles. Esta “segunda era dorada de la televisión” continuaría con otras producciones de HBO como Six Feet Under en 2001, The Wire en 2002 y Deadwood en 2004; sin embargo, en 2007 finalmente se expandiría el escenario y el canal AMC ingresaría en esta tendencia con Mad Men, que abriría la puerta para que, el año siguiente, este mismo canal se arriesgara produciendo un drama ambicioso que retrataba la transformación de un apasible y tímido maestro de química, enfermo de cáncer y desesperado por dejar protegida a su familia, en un capo de la droga capaz de los crímenes más atroces para hacer avanzar su ambición y su imperio, llegando a las pantallas en 2008 Breaking Bad.

La así llamada “segunda era de oro de la televisión” nos ha ofrecido muchos antihéroes y protagonistas antipáticos, como Walter White en Breaking Bad. Créditos: CanadaBusiness.

Aunque, a todas luces, Breaking Bad representa la historia del ascenso, orgullo y caída de Walter White (y, por ello, el vehículo de la brillante capacidad y maleabilidad actoral de su protagonista, Bryan Cranston) y su alter ego, Heisenberg, el viaje no lo realizó él solo, pues a su lado, desde el inicio, lo acompañó la figura de su ex estudiante, Jesse Pinkman, la puerta de entrada por la que Walter pudo aspirar a entrar al mundo criminal de Albuquerque, Nuevo México, y hacerse un lugar desde lo más bajo, hasta lo más alto. Y en esa figura, la fuerza de la actuación de Aaron Paul no sólo fue siempre un complemento perfecto a la de Cranston, sino que estuvo a su altura casi a cada paso del camino.

La dicotomía entre Walter White y Jesse Pinkman y la inversión de los polos de sus personajes representa el mayor conflicto rumbo al final de la serie. Créditos: Sony/AMC.

Tal es la importancia de Pinkman en la historia de la serie que, incluso cuando Walter White pensó que se había desecho de él, su último acto de humanidad, la deuda final que decidió saldar, a riesgo de pagarla con su vida, fue liberar a Jesse del cautiverio de un año al que sin querer lo expuso y, con ello, desquitarse de los neo nazis traficantes que le robaron su dinero y todo el castillo de cartas que con tanto trabajo había construido.

Tras un año de cautiverio, en el episodio final de Breaking Bad, Jesse Pinkman es liberado por Walter White y se marcha, con destino desconocido, desahogando la energía contenida de su trauma reprimido. Crédito: Sony/AMC.

El final de Breaking Bad, aunque no perfecto, se mantuvo afín al espíritu de la serie y, dentro de lo que cabe, satisfactorio en cuanto a la carga de karma de sus personajes y el desenlace orgánico que se podía esperar para todos ellos; fue la punta de un iceberg mediático que nos vendió la historia de la inmersión de un hombre en el mundo del crimen y la violencia y cómo salir de ese mundo no deja muchas opciones, pero, dentro de ellas, tal cual como ingresó, Walter White salió por la puerta grande, bajo sus términos y logrando sus objetivos.

Tanto en su ascenso como en su sacrificio final, Walter White, aún en lo más bajo, se distinguió como un personaje que siempre consiguió lo que quiso. Créditos: Sony/AMC.

La meta final de Walter fue liberar a Jesse Pinkman, a quien sólo se ve huyendo del lugar del enfrentamiento final, con un destino desconocido. Así, el mensaje de este desenlace es que Walter se sacrificó para retribuirle a Jesse la libertad que contribuyó a quitarle y que la última postal que nos ofrecen de Pinkman, aunque incierta, lo pinta como un hombre libre. Esto puede ser frustrante para la porción de la audiencia que no gusta de los finales demasiado abiertos y que suele buscar la seguridad de los detalles específicos acerca de si el final de tal o cual personaje fue aquel que ellos esperaban y, en ese sentido, El camino ofrece, a seis años del final de la serie, las respuestas sobre qué pasos siguió Jesse, inmediatamente después del final de Breaking Bad para conservar la libertad que Walter se sacrificó para regresarle.

Es tarea de “El Camino” mostrarnos todo lo que Jesse pasó después de ser liberado por Walter y, como el primer teaser de esta producción ya daba a entender, su primer paso lógico fue buscar a sus amigos, en concreto a Skinny Pete. Créditos: Sony/AMC/Netflix.

¿Era necesaria? La respuesta, tan incómoda como puede ser, es que realmente no lo era, El Camino NO ES una película indispensable para quienes se quedaron satisfechos con FeLiNa, el episodio final de Breaking Bad, pues sólo nos ofrece una humilde extensión que arroja luz sobre detalles que, aunque se aprecian, podrían haber quedado también en el misterio. Sin embargo, al mismo tiempo, representa un cálido regreso a este mundo y a sus personajes, para una despedida más formal que, de cierta forma, ha de preparar al público que continúa inmerso en este universo, para la última etapa de la historia de Saul Goodman.

Producción

Si algo nos ha dejado claro Vince Gilligan durante su tiempo como showrunner de Breaking Bad y Better Call Saul es que, además de su notable habilidad en su construcción argumental para el ritmo, los arcos narrativos, la evolución de personajes y las historias en general, es el alcance y cuidado de sus sensibilidades visuales a la hora de construir el mundo de su Albuquerque, esa especie de dimensión oscura, oculta a la vista de todos, donde el crimen y los mercenarios, facilitadores y toda suerte de trabajadores clandestinos existen envueltos en muy bien cuidados encuadres, paletas de colores y construcciones visuales dignas de la pantalla grande y, El Camino, no es la excepción.

Desde la escena inicial de esta película, un flashback en que Jesse conversa con el fallecido Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks), se nos introduce de vuelta a este mundo a través del bello marco visual al que Vince Gilligan y su equipo nos tienen acostumbrados. Créditos: Sony/AMC/Netflix.

La mejor virtud de esta película es hacernos sentir, por dos horas más, sumergidos en el mundo de Walter White y, específicamente, de Jesse Pinkman, con los pulcros y limpios exteriores desérticos, vibrantes en 4K y sus panoramas urbanos y suburbanos donde el alma cotidiana se entremezcla con la lucha clandestina por la sobrevivencia de los criminales en esta suerte de neo-western que siempre fue Breaking Bad, donde la “justicia” y los “finales felices” sólo vienen tras cruentas batallas y a través de conceptos como el “honor entre criminales”.

Ante una búsqueda implacable lo mejor es ocultarse a simple vista… y encuadrar la escena con maestría. Créditos: Sony/AMC/Netflix.

La industria del entretenimiento vive en gran parte de nostalgia y, como mínimo, El Camino justifica su existencia y se nutre de “los grandes hits” de una de las mejores series de lo que va del milenio, demostrándonos que, a once años de su inicio, nos puede atrapar con una historia sencilla, compacta, sin muchas pretensiones, como una suerte de “vuelta de la victoria” que se da después de haberle demostrado al mundo de lo que se está hecho… eso, al final del día, es El Camino.

Personajes y actuaciones

La nostalgia no se queda en el aspecto visual… son muchas las caras que volvemos a ver a lo largo de esta producción. La gran mayoría, obviamente, en flashbacks en los que el propio Jesse repasa lo que rostros del pasado le han dejado, mientras Aaron Paul pule su talento para presentarnos a Pinkman en cada etapa de su desarrollo durante Breaking Bad y del año de su cautiverio, narrativamente perdido hasta ahora. Pero también volvemos a ver a varios viejos conocidos, vivitos y coleando, tener un papel, pequeño o grande, en la lucha de Jesse por mantener su libertad.

Ya desde el primer teaser veíamos al siempre fiel Skinny Pete declarar su lealtad hacia Jesse a la policía. Aunque esta escena no forma parte de la película, sí aclara lo que pasa con el personaje. Créditos: Sony/AMC/Netflix.

Como es de suponerse, la mayoría del peso histriónico es llevado por Aaron Paul, quien lo vuelve a dar todo como un Jesse Pinkman traumatizado tras su año de cautiverio y la matanza de la que viene huyendo, a la que debe su liberación. Sin embargo, el apoyo que recibe de sus compañeros, aunque breve, crea un tejido que logra nutrirse del éxito de la fórmula de Breaking Bad, de modo que volvemos a ver a personajes como Badger (Matthew Lee Jones), Skinny Pete (Charles Baker) y hasta Old Joe (Larry Hankin) y, por supuesto, Todd Alquist (Jesse Plemons), quien se encarga no sólo de profundizar en la oscuridad de su personaje, sino en brindar una dimensión adicional al tiempo perdido que Jesse pasó secuestrado por él y sus familiares. Claro, los cameos son más extensos, muchos se aventuran incluso al territorio del fanservice y, por eso, es mejor que los vean ustedes directamente.

Tantas son las caras conocidas que regresan que hasta Old Joe volvió por una última vuelta a la pista, aunque esta vez no tiene nada que ver con imanes. Créditos: Sony/AMC/Netflix.

Historia

Antes de ver la película, Netflix te ofrecerá una maravillosa recopilación de los puntos narrativos imperdibles para entender El Camino. Varios de ellos están también contenidos en este video. Créditos: Sony/AMC/Netflix.

Una de las ventajas de El Camino es que no es necesario complicarse demasiado con la historia. La película es honesta en que no busca nada más que retratar los pasos de Jesse desde FeLiNa, el episodio final de Breaking Bad, en su lucha con uñas y dientes por mantener su libertad y, finalmente, controlar su destino.

Vince Gilligan no tenía grandes pretensiones argumentales aquí y, sin embargo, logra empaparnos del último viaje de Jesse y dar un último vistazo a su historia y evolución personal, de la mano de estratégicos flashbacks y cameos que nos recuerdan por qué, después de 6 años, estábamos tan ávidos por regresar a este mundo, aunque sólo fuera para despedirnos, a la salida, de Jesse Pinkman.

Este es el avance que más fielmente captura el espíritu de esta producción. Aunque contiene un claro error de continuidad. ¿Lo notaste? Créditos: Sony/AMC/Netflix.

Veredicto

Mucho se puede hablar de cuánto “El Camino: Una Película de Breaking Bad” está “de más” en el canon de la serie. De cómo no es realmente necesaria y su aportación neta es limitada y, sin embargo, si amaste la serie, si te sumergiste en su mundo, si sentiste a sus personajes como tus propios conocidos, la verdad es que no hay nada que se pueda decir que te impida verla y, lo más importante, es que no debería decirse nada en ese tono.

Vince Gilligan y su equipo nos brindaron un epílogo muy directo, sin grandes ambiciones narrativas y completamente enfocados en cerrar por completo el ciclo del personaje de Jesse Pinkman, tomado de la mano de sus conocidos y los recuerdos de sus amores, sus mentores y sus demonios… todo esto con la fina mano artesanal de Gilligan en lo argumental y en lo visual y la confiable calidad histriónica de Aaron Paul y un equipo de actores que, durante cinco años, se introdujeron al lado oscuro de la naturaleza humana sin que eso les impidiera ganarse el corazón de una audiencia que se mantiene fiel a los increíbles resultados de su impresionante trabajo. Por ello, aunque leve, intrascendente, sin pretensiones y francamente innecesaria, vas a amar El Camino porque es parte del legado que esa serie comenzó hace 11 años y cerró hace 6, con un final que hoy se expande dos horas más, para gozarlas y llorar con ese amigo al que le volvemos a decir adiós.

El camino: una película de Breaking Bad, está disponible en Netflix a partir de hoy, 11 de octubre de 2019.

En resumen

Título: El Camino: una película de Breaking Bad.
Dirige: Vince Gilligan.
Escribe: Vince Gilligan.
Actúan: Aaron Paul, Jesse Plemons, Charles Baker, Matthew Lee Jones, Jonathan Banks, Larry Hankin, entre otros.
Lo bueno: La actuación de Aaron Paul, la percia argumental y visual de Vince Gilligan; la preservación del estilo de la serie y el regreso de tantas caras conocidas, incluyendo los dos cameos que todos esperan, pero que todos deben ver por su cuenta.
Lo malo: Lo inconsecuente de la trama es, en sí mismo, un defecto, que sólo puede ser superado por el cariño que millones de personas guardan por Breaking Bad, su mundo y sus personajes. Por eso una historia sin mucho que aportar puede sentirse meritoria de ser retratada sin restarle valor al final de la serie de hace seis años.
Referenciómetro: Es realmente impresionante cuántas caras conocidas regresan, incluso esas que no podemos mencionar; pero también cabe aclarar que el destino final de dos personajes es revelado en una escena durante un noticiero, por lo que es importante estar atentos.
Calificación: 3.5 cristales de “blue sky”, de 5.

Tráiler

Tráiler oficial de El Camino. Créditos: Sony/AMC/Netflix.

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